Mi respuesta hacia los males que ocurren en el mundo.No solo lo que ocurre sino para las personas que hablan y quieren lograr algo muy dificil "Esa es la Revolucion Cubana".
Como defensor de la revolución socialista, y algunas veces participante en ella, yo mismo, junto a muchos cubanos, trabajamos por el desarrollo de la raza humana en el sentido del “hombre nuevo” del Che, o de los seres humanos del “Ama a tu prójimo” de Jesucristo. Tenemos la esperanza en que no haya demasiados cubanos que acaben hundiéndose en el cenagal del individualismo, en el “sueño americano” de las oportunidades individualistas para llegar a rico.
El intelectual marxista Heinz Dietrich escribió recientemente sobre la pervivencia única de Cuba y la conciencia revolucionaria de la siguiente forma: “Durante la larga y heroica fase de la Revolución, la mayoría abrumadora de la población se identificaba completamente con el proceso. Pero esta identificación es hoy mucho más limitada que en la fase heroica, por varias razones:
“El cambio generacional, la caída de la URSS, la revolución científica y tecnológica, que está teniendo como consecuencia la aparición de procesos de acumulación intensiva y globalización, así como los efectos lesivos de la agresión imperialista sobre el desarrollo político y económico endógeno de Cuba.”
Los críticos izquierdistas de quienes manifiestan de forma abierta la existencia de fallos internos afirman que tal crítica es una traición. Señalan la necesidad vital de formar y mantener la unidad –algo en lo que los dirigentes cubanos han hecho siempre hincapié- frente a permitir lo contrario –polarización-, que implica la división del pueblo, facilitando así que el enemigo venza.
La revolución cubana debe seguir adelante, no sólo para once millones de cubanos sino como nuestro faro de esperanza por un mundo mejor. Si Cuba se “autodestruye”, cientos de millones de personas se hundirán en la depresión. El monstruo mundial se da cuenta de esto. Por esa razón es por lo que le resulta tan imprescindible destruir el “mal ejemplo del buen ejemplo”. Y esa es la razón por la que debemos afrontar nuestros fallos.
¿En qué aspectos generales sintetiza las fortalezas de la Revolución hoy?
Las fortalezas están implícitas en lo anteriormente dicho. Puedo señalar, entre otras: 1. La revolución cubana tiene hondas raíces en la historia nacional; 2. La coherencia histórica del discurso revolucionario cubano, especialmente el de su máxima dirigencia, aún cuando pueda admitirse la existencia de diferentes etapas, y la transparencia de ese discurso; 3. La consecuencia en los principios, y la certeza popular de que existe una conciencia ética vigilante en la máxima dirección del país; 4. El capital humano creado por la revolución: médicos, ingenieros, científicos, creadores de las ciencias y las artes, especialistas en deportes; 5. La cultura política de las masas, que se sustenta en una comprensión clara de sus derechos sociales.
¿En qué aspectos podría detectar la vigencia del pensamiento del Che Guevara en la realidad cubana actual?
Quizás en Cuba los jóvenes usen menos camisetas, gorros o afiches del Che, que en otros países de nuestra América y del mundo. O quizás se use igual, sólo que tratándose de Cuba, alguien pudiera pensar que su uso debiera ser mayoritario. Eso sería no entender el significado social de su imagen. En el mundo, portar al Che es una señal de rebeldía, de esperanza, de compromiso individual. El mercado no pudo desvirtuar su sentido; incluso aquellos que un día lo portaron como moda –o que ahora mismo lo portan sin saber con claridad quién es el hombre--, intuyen que es un desafío, un Quijote moderno, catalogado como aquel de loco, y seguramente cuerdo, como aquel. Los cubanos no necesitan exhibir su pertenencia al bando de los que creen, de los que luchan. Los revolucionarios cubanos jugamos en la novena del Che (uso el lenguaje del béisbol). Pero los médicos cubanos que cumplen misiones internacionalistas, como él, suelen situar en sus consultorios, o en sus habitaciones, una bandera cubana y una foto del Che. El Che es para nosotros, antes que todo, la Revolución cubana, y después, la Revolución latinoamericana y mundial. Es un héroe incorrupto y ya definitivamente incorruptible. Fabelo, un gran pintor cubano, dibujó su rostro con una corona de espinas: es un Cristo contemporáneo. Sé que esa es una imagen que repugna a ciertos teóricos, preocupados porque los héroes no se conviertan en mitos. Pero los pueblos, que son sabios, asignan funciones insospechadas a sus mártires. Y los enemigos históricos de la Revolución, que son por supuesto, los enemigos del Che, quieren destruir los símbolos revolucionarios, quieren que desaparezcan los héroes, que desaparezca el heroísmo, y tratan, infructuosamente, de señalarle defectos, errores, e incluso, perversidades. El Che no es Dios hijo, podría ser en todo caso un Dios griego, o un semi-dios, de los que triunfan después de caer, de los que terminan la batalla enfangados, heridos, maltrechos, un semi dios asmático, que tiene que vencerse primero a sí mismo, que se equivoca, que rectifica, que exige y se exige mucho. El Che es el corazón ético de la Revolución cubana. Pero no es su única tarea. Nos legó también una obra de pensamiento que adquiere con el tiempo más actualidad. Sus reflexiones sobre lo individual y lo colectivo en el socialismo son imprescindibles. Hay un punto en el que la vida y la obra escrita, el pensamiento del Che se funden; si bien es cierto que no existe un camino hacia el socialismo, pienso en cambio que sólo existe un punto mágico, una puerta pequeñísima abierta, por la que podemos entrar a ese otro mundo posible, y ese punto físico, espiritual, es la fusión de la vida y la obra del Che.

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